Por Salomé Burga

Hola, mi nombre es María Luisa Quintana Garrido, soy chilena. En 1999 me titulé en Pedagogía de Educación Parvularia, con grado en licenciatura en Educación, en la Universidad Austral de Chile. Luego trabajé durante cuatro años en la Isla de Chiloé hasta venirme a Alemania.

Hace veinte años que vivo en el sur oeste de Alemania, estoy casada y tengo tres hijos. Actualmente ejerzo como Educadora en un Jardín de infantes.

María Luisa, cuéntame, ¿Qué te motivó a mudarte a Alemania? ¿Cómo fue tu experiencia de migración?

Luego de trabajar en Chiloé, una experiencia profesional única que me permitió desarrollar un potencial, hasta entonces desconocido por mí, necesitaba un cambio en mi vida. Es así como decidí venir a Alemania para aprender el idioma. Durante tres meses me dediqué a viajar, conocer la cultura, sus riquezas históricas y su idiosincrasia. Es en esas vueltas de la vida donde conocí a mi marido y nunca más regresé a Chile. Lo que había sido un viaje programado por tres meses se convirtió en algo indefinido. Mientras estaba de turista fue todo muy entretenido y fascinante, sin embargo, después de casarme y asumir que no regresaría a mi país, fue muy difícil adaptarme y aceptar esta cultura. Fue un desafío muy grande, me llevó a noches de llanto, pasar por estados depresivos, echar mucho de menos a mi familia y enfrentar diariamente los choques culturales. Sin embargo, hoy puedo decir que todo aquello no fue nada más que una parte de mi crecimiento personal.

María Luisa Quintana Garrido. Foto: Cortesía de María Luisa Quintana
¿Eres profesora en Alemania coméntanos Cómo ha sido tu experiencia durante estos veinte años?

Cuando comencé a trabajar me contrataron como reemplazante en un Jardín Infantil, lo que me dio tiempo a insertarme poco a poco en este nuevo sistema. Después de varios años en el rubro he comprendido el sistema educativo alemán y las ventajas que ofrece a los niños. Le he encontrado el sentido pedagógico, el cual está diseñado para formar seres autosuficientes, responsables, con valores éticos, con iniciativa y perseverancia, condiciones básicas en un País del primer mundo. Sin embargo, no he perdido mi esencia latina, la inserto cada vez que puedo en mi metodología y es muy bien acogida por los niños y colegas. Eso también me ha ayudado a apoyar a los padres extranjeros que llegan y están desorientados respecto a la cultura.  

María Luisa, ¿Cómo ha evolucionado tu carrera docente en Alemania?

En el tiempo de Corona aproveché para estudiar otra rama de la educación a través de un programa en línea en Austria. “Integrative Klangpädagogik”, lo que traducido al español sería algo así como “Pedagogía del sonido integradora”.

Es una pedagogía orientada a reforzar la confianza, desarrollar la creatividad y experimentar una relajación profunda, estimulando la atención plena de confianza y serenidad que potencia el fortalecimiento de la personalidad. Con ayuda del cuenco sonoro, la bola sonora o el carillón Koshi entre otros instrumentos.

Nos encantaría saber cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste cuando comenzaste a enseñar aquí, Y cómo lograste superarlos.

Estaba muy insegura con el idioma, en un entorno de trabajo completamente desconocido para mí. Sentí que mis años de estudio y formación pedagógica no servían de nada. Ahí experimenté mi segunda crisis migratoria. Me sentía una niñera en vez de una Educadora, quería enseñarles a los niños como yo había aprendido, seres pasivos y receptivos. Uno de los mayores desafíos era planificar las actividades con mis colegas, discutir cada decisión. Y ahí estaba yo, sin saber precisamente qué era lo que esperaban de mí. En Chile yo era mi propia jefa, trabajaba con grupos homogéneos, planificando actividades con objetivos claros y precisos. Acá sin embargo se trabaja con grupos heterogéneos, objetivos indefinidos, se practica mucho el autoaprendizaje y el contacto con la naturaleza.

María Luisa, nos gustaría conocer sobre las diferencias del sistema educativo alemán en comparación con el sistema de Latinoamérica.

La gran diferencia entre un sistema y el otro es el objetivo que se quiere lograr, lo que va ciertamente orientado al tema cultural. En Latinoamérica —al menos según lo que he aprendido durante mi formación— los niños son vistos como seres débiles y frágiles, por lo cual, si podemos, tendemos a actuar por ellos. Por ejemplo, antes que el niño se lleve la cuchara a la boca, nos aseguraremos de que no se vaya a quemar. Si llueve nos encargamos de que los niños estén bien abrigados y resguardados. En las plazas de juego estamos detrás de ellos para que no se caigan y cuando les pedimos que pinten, les entregamos una manzana y les decimos que la pinten roja. Se les escolariza a muy temprana edad, restándoles tiempo de juego.

En Alemania se les instruye desde temprana edad a ser autosuficientes. Deben botar su pañal sucio a la basura, ordenar sus juguetes, aprenden a rebanar una zanahoria a los tres años, escalan alturas de tres metros sin protección, juegan al aire libre independientemente de las condiciones climáticas, es decir, son autores de su propio aprendizaje. Se les prepara para la vida sin escolarizarlos durante el Jardín de Infantes. Los niños aprenden jugando.

¿Qué aspectos de la cultura alemana te han influido en tu enseñanza?

Obviamente que la esencia desafiante de la cultura alemana, consciente y respetuosa de todo lo que a ellos les beneficia. Como el amor y contacto con la naturaleza, el bienestar interior, probar cosas nuevas, etc.

Coméntanos, María Luisa ¿Qué es lo que más disfrutas de enseñar en Alemania?

 La espontaneidad y diversidad con que puedo enseñar. Para mí es una sorpresa lo que aprenderemos día a día con los niños.

¿Has incorporado tu herencia latina en tus métodos de enseñanza?

Naturalmente, eso es algo que no he perdido ni quiero perder. Es justamente eso lo que me encanta de mi trabajo, el poder seguir siendo yo.

María Luisa ¿Cuál ha sido tu mayor logro como profesora en Alemania?

Sin lugar a dudas que mi mayor logro fue cuando recibí mi contrato indefinido para poder dedicarme a lo que me apasionaba en un País donde nunca pensé que podría llegar a ejercer mi profesión.

¿Qué te hace sentir más orgullosa de tu trabajo?

Lo que más me hace sentir orgullosa de mi trabajo es tener la convicción de que estoy aportando lo mejor de mí a esta sociedad, tratando de guiar y formar futuras personas útiles a ésta. Me enorgullezco enormemente cuando veo los logros de mis alumnos y sus caritas felices.

Después de tantos años ¿Cómo te mantienes motivada y apasionada por la enseñanza después de tantos años?

La motivación surge cuando ves logros. Es así como día a día la motivación se va acrecentando en mi interior. Desde el momento que cruzo el umbral de la puerta, entro en mi sala y me encuentro con esas caritas sonrientes llenas de amor, se inyecta en mí una sustancia creativa y desafiante que me lleva e inspira a hacer cosas nuevas con ellos. Los niños son una fuente de energía positiva, que estando en conexión con ellos, te beneficia. Obviamente que como pedagogos es muy importante estar constantemente renovando y actualizando conocimientos. Es así como durante el transcurso de mi carrera estoy capacitándome, asistiendo a seminarios, leyendo e intercambiando conocimientos.

¿Cuál es tu visión para los próximos años de tu carrera docente en Alemania?

Bueno en principio avanzar a la altura y necesidades de mis alumnos. Es innegable no reparar en la distancia de pensamientos, necesidades y gustos que se va creando al pasar de los años entre los maestros y los adultos. Nosotros nos vamos haciendo más mayores y perdemos vitalidad y fuerzas. Mi futuro como docente en aula es sin duda algo que me preocupa desde ya. No sé si tendré la misma energía para trabajar directamente con niños como hasta ahora, es por eso por lo que estoy estudiando nuevas proyecciones para seguir ejerciendo, pero en otros ámbitos de la educación.

¿Cómo ha evolucionado tu enfoque hacia la enseñanza a lo largo de los años?

Mi enfoque ha evolucionado en casi 180 grados desde que ejerzo en Alemania. Ha pasado de ser pasivo a activo.

¿Cómo has visto cambiar la percepción de la cultura latina en Alemania durante tu tiempo aquí?

La cultura Latina ha logrado tener un rol bastante importante en Alemania. A los alemanes les atrae mucho nuestra personalidad desinhibida, graciosa y espontánea. Cada vez hay más cursos de español, de salsa, de cocina y escuchamos a menudo temas latinos en las radios alemanas. Los latinos buscamos siempre caer bien y adaptarnos a todo tipo de situaciones, independientemente  de si estamos o no de acuerdo con ellas, a pesar de que en la intimidad de nuestro hogar hacemos lo que queremos. En otras palabras, somos bastante diplomáticos en nuestra forma de ser.

¿Qué consejo le darías a otros profesores latinos que consideran una carrera en Alemania?

Mi consejo sería que se animen a este nuevo desafío, con una mente abierta y receptiva, sin perder esa esencia única y especial de nuestra cultura, aportando lo mejor de sí al país que les ha abierto las puertas.